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Tuesday, September 02, 2008

Cárcel para quien maltrate un adulto mayor

Cárcel para quien maltrate un adulto mayor, buscará con proyecto de ley representante Simón Gaviria

Foto: Alberto Urrego / EL TIEMPO

En el Centro de Desarrollo Bosque Popular (Bogotá), a 100 de 130 abuelos no los visitan sus familias.

Siete de cada 10 casos de maltrato a ancianos es producido por hijos o familiares. Este año se han registrado 89 suicidios y 19 casos de abuso sexual en mayores de 60.

El parlamentario se encargó de reunir la información, que le servirá de base para radicar este martes la iniciativa que busca fortalecer la responsabilidad penal para las personas que maltraten, abusen sexualmente y abandonen a los ancianos.

"Colombia se ha olvidado de sus viejos, de las personas que nos criaron, nos mimaron y nos educaron; que le dieron gloria a este país. Es una problemática inaceptable", afirma Gaviria al abordar otras formas de maltrato: la emocional y la moral.

"Hay muchos que consideran a sus viejos como un estorbo. Para un abuelo enfrentarse a esta segregación es morirse en vida", comenta Gaviria al explicar que esa situación lleva a muchos a acabar con su existencia.

No en vano en el primer semestre de este año, Medicina Legal reportó en el país 89 suicidios de mayores de 60 años.

Pese a lo alarmante de las cifras, aclara Gaviria, "de estas apenas una cuarta parte es denunciada ante la Fiscalía".

El proyecto de ley contempla un paquete de modificaciones al Código Penal a favor de los ancianos y que busca equipararlos con la legislación que protege a los niños. Propone tipificar como un nuevo delito el abandono a esta población, con responsabilidad penal para los hijos, tal y como sucede con los menores de edad y endurecer las penas existentes.

Los casos de maltrato son dramáticos

En los 16 años que Germán Fontanilla lleva de experiencia como médico forense en el Instituto de Medicina Legal, en Bogotá, ha visto muchas cosas que lo han hecho llorar como los cuerpos de niños y mujeres asesinados con sevicia.

Pero un caso en especial lo conmovió. Hace dos años y medio un adulto mayor, que superaba los 60 años, llegó a su despacho con golpes y excoriaciones en el rostro, los brazos y el tórax. El agresor era su propio hijo, que según relató el viejo, le pegaba para que se fuera de la casa.

El señor, cansado de los golpes, lo denunció. "Lo más doloroso, además de ver sus contusiones, fue ver su mirada de desolación", dice Fontanilla.

Aunque es poco conocido por la opinión pública, el maltrato en la tercera edad es un drama aterrador y las cifras de Medicina Legal así lo demuestran.

En Colombia, en el 2007 murieron 481 personas mayores de 60 años por causas violentas; en promedio, 40 al mes. De enero a junio del año en curso se registraron 238 homicidios, lo que demuestra que la tendencia se mantiene. También, durante este último periodo, se reportaron 406 lesiones personales en adultos mayores y 677 casos de violencia intrafamiliar que han dejado abuelos maltratados física y emocionalmente. Y lo más grave es que siete de cada 10 casos de agresión son producidos por hijos o por familiares en el seno de sus hogares.

Otra cifra alarmante es la de abuso sexual a esta población. Van 19 casos registrados en lo corrido del año en todo el país. En el 2007 fueron 38.

Preocupa el abandono

A José Vicente Sánchez lo embistió una moto hace cuatro años y tuvieron que hospitalizarlo porque se fracturó la pierna izquierda. Del hospital se escapó porque no tenía los 200 mil pesos que le cobraban por la atención médica; y convaleciente, en muletas y con su pierna enyesada, llegó hasta su casa en el sur de Bogotá.

Al entrar descubrió que su esposa, con la que vivió 30 años, y sus tres hijos se marcharon sin dejar rastro.

Tuvo que dormir donde algunos parientes; en potreros y en cualquier rincón de la calle, como dice él, cobijado por el firmamento y comiendo los sobrados de cocinas ajenas.

Desde entonces no ha vuelto a saber de su familia, y hace dos años vive en albergues para ancianos subsidiados por el Distrito.

"Usted no se imagina el dolor y la nostalgia que se siente cuando a los compañeros los visitan los hijos y los nietos, y saber que a uno no lo visita ni lo extraña nadie.

Lo único que me queda es esperar el día de mi muerte. Ser viejo y pobre es un pecado en este país", comenta aferrado a su bastón de madera.

José Vicente, que ya cumplió 65 años, vive en el Centro de Desarrollo Social Bosque Popular junto con otros 130 abuelos, de los cuales, 100 no tienen ninguna relación con hijos o familiares.

"Hemos ubicado a los hijos de algunos de los abuelos, y reconocen sin ningún problema que no quieren saber nada de ellos. Eso es una infamia", dice María Helena Quintero, coordinadora de ese albergue.

Y explica que es tal la magnitud del abandono, que solo en Bogotá la Secretaría Distrital de Integración Social tiene en lista de espera a 240 que necesitan techo, comida y salud. Sin embargo, para la funcionaria deben ser muchos más los que necesitan protección, y no han sido identificados.

Rosita, de 67 años, riega las matas del vivero del asilo donde vive y que ella misma sembró, entre flores y hierbas aromáticas. Con sus manos, temblorosas, retira una a una las hojas y pétalos marchitos.

A ella nunca le golpearon el cuerpo, pero el alma se la acuchillaron. "Sentirme inútil y humillada por un plato de comida; ser una carga después de tanto amor y sacrificio con los hijos es muy doloroso. Es una puñalada para el corazón", expresa la mujer.

Ella, al sentirse relegada por sus hijos -y humillada por su yerno y su nuera-, prefirió buscar un ancianato para pasar allí el ocaso de sus días.

JOSÉ ALBERTO MOJICA P.
REDACTOR DE EL TIEMPO


 
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